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    “Keeper”: Tatiana Maslany lucha por su vida en una aterradora mirada a la masculinidad tóxica

    Keeper” o “Líbranos del mal” es una película de terror de cámara notable y cuidada. En una sola locación, que es una casa de descanso en el bosque, una sola protagonista, una aplicada Tatiana Maslany, se cansa de sostener una charada que se está cayendo a pedazos frente a ella: que todo estará bien con su novio durante un fin de semana romántico. Tamaña nueva y destacada pieza del imparable Oz Perkins, tras “Longlegs” y “The Monkey”, desmonta la masculinidad tóxica en clave de terror reflexivo y pausado.

    Osgood Perkins está demostrando en tiempo récord un despliegue estilístico digno de admiración: sus tres últimas películas, “Longlegs”, “The Monkey” y la recién estrenada “Líbranos del mal” (“Keeper”), exploran con herramientas, tonos y estilos distintos el arribo a la misma meta narrativa. Y esto es darle una nueva consistencia al cine de terror, más allá de los manoseados jump scare y de los personajes prototípicos hechos al vacío y sin nada de cariño por el género del horror.

    Osgood Perkins es hijo de Anthony Perkins, recordemos, el primer actor en hacer de un serial killer, Norman Bates, en el cine en la cinta “Psicosis” de Alfred Hitchcock. De seguro se trata de una sombra difícil de sortear y bajo la cual no solo es duro crecer como hijo de… sino que además como artista y director especializado en terror. Pero Osgood Perkins ha estado trabajando como las hormiguitas, picando la piedra y haciendo su propio camino, aunque claro, sin ignorar la herencia familiar que ello significa.

    En “Líbranos del mal” (“Keeper”), una talentosísima Tatiana Maslany interpreta a Liz, una mujer que alberga secretamente el deseo de consolidar su relación con su novio por más de un año, el médico Malcolm Westbridge (Rossif Sutherland). Por eso, sus expectativas parecen ser altas cuando van a pasar un fin de semana romántico en la cabaña en el bosque. El escenario general parece idílico: una hermosa casa, la soledad y belleza del lugar.

    Sin embargo, esculpiendo este entorno amable, pacífico y natural, pronto Osgood Perkins nos deja a la vista una serie de inconsistencias y rarezas que anuncian la promesa del terror de las imágenes instaladas de modo random al inicio de la cinta: un set de mujeres de diversas épocas, dl siglo 19, del siglo 20, del siglo 21, cada una en su momento y espacio, mirando a cámara enamoradas y felices en un comienzo, para luego cambiar sus respectivos estados de ánimo al ineludible espanto.

    Sabemos que ese cambio de temperamento será el mismo camino que hará Liz (Tatiana Maslany), la protagonista. Obviamente. Pero la manera en que el guion, firmado por Nick Lepard (“Dangerous Animals”), lo va aclarando sigue la fórmula de la cuidada y ordenada entrega de info a cuenta gotas.

    Keeper” o “Líbranos del mal” es de ste modo una película de terror de cámara notable y cuidada. En una sola locación, que es una casa de descanso en el bosque, una sola protagonista, la aplicada Tatiana Maslany, finalmente se cansa de sostener una charada que se está cayendo a pedazos frente a ella: que todo estará bien con su novio durante el esperado fin de semana romántico.

    Y en este punto, la casa, una sola locación, radica quizás su conexión más directa con el Motel Bates de “Psicosis” de Alfred Hitchcock. Al igual que en la emblemática cinta protagonizada por su padre, Anthony Perkins, la locación, el lugar de los eventos, es un personaje más en la historia. De hecho el planteamiento del filósofo Slavoj Žižek sobre el Motel Bates, en el sentido de que en su sótano reside la fuerza del incontrolable ELLO -poniéndonos lakanianos- o los impulsos más al desnudo de la personalidad humana, se reitera en “Keeper” cuando ocurre en el sótano de la casa de descanso ideal el tan espeluznante careo entre la protagonista Liz y las literales víctimas espectrales de su -supuesto- novio perfecto.

    Tamaña nueva y destacada pieza del imparable Osgood Perkins, tras “Longlegs” y “The Monkey”, desmonta de esta manera la masculinidad tóxica en clave de terror reflexivo y pausado.

    Las manipulaciones y pecados del aparente novio ideal son los resortes del terror que el guion y la puesta en escena de Perkins hacen subrayar lo inevitable: el horror no está en las escenas donde aparecen los fantasmas, necesariamente. El verdadero terror reside en las causas que llevaron a esas personas a convertirse en fantasmas. En almas en pena víctimas de una masculinidad tóxica.

    Rescato y glorifico “Keeper” por dos razones fundamentales, finalmente. Pese a ser una película pequeña, con bajo presupuesto y una historia mínima, bajo ningún punto deja de lado, bajo ningún punto abandona a su protagonista Liz. La cámara de Osgood Perkins está con ella siempre y registra todas sus dudas, miedos y paranoias respecto de este aparente romance ideal frente a ella. En este sentido, la actuación de Tatiana Maslany para dar cuenta de esas silenciosas dudas y angustias cada vez más crecientes pues solo merecen elogios y más elogios.

    Lo segundo, la Liz de Tatiana Maslany vive recortada durante ese maldito fin de semana entre un mundo de pesadillas y realidad, con una fuga cada vez más en crescendo de alucinaciones deformes y monstruosas que sí, podrían ser parte de su afiebrada imaginación… pero no. Son reales y son parte de un despliegue precioso de imágenes bellas, bellas, con un montaje soberbio hilvanado entre la espectralidad -a través de los siempre bienvenidos fundidos transparentes entre toma y toma- y la materialidad de lo cotidiano como fuente e inicio de la oscuridad: masticar una rebanada de pastel, por ejemplo, puede ser el viaje sin retorno a la locura.

    Gran pequeña cinta, “Líbranos del mal” es una historia que no tiene puesto el énfasis en el acelerador, en seguir la lógica de las cada vez más degradantes redes sociales. “Líbranos del mal” o “Keeper” nos libra del mal de las dopamínicas y facilonas soluciones visuales de muchos creadores de contenidos sin nada de talento, “Keeper” es un pequeño filme guardián que cuida y protege los tiempos -lentos- y el preciosismo visual al servicio del desarrollo de su historia.

    Ernesto Garratt
    Ernesto Garratthttp://www.nerdnews.cl
    Guionista, escritor, periodista y crítico de cine. Ganó el Premio Marta Brunet a la Mejor Novela para Jóvenes del Ministerio de Cultura con Allegados (Editorial Hueders, 2017). Es autor del libro Tardes de cine (Ediciones B, 2012) y de Casa Propia (Hueders, 2019), esta última novela ganadora de los Premios Literarios de la Municipalidad de Santiago. En el año 2011 recibió el premio del Santiago Festival Internacional de Cine por su apoyo a la difusión periodística y crítica del cine chileno. Fue Editor del Área de Documentales de La Red. En la actualidad es Director de Nerdnews.cl y ejerce la crítica de cine en medios como radio ADN y NerdNews.cl. Sus últimas novelas son Error de Continuidad (Áurea Ediciones, 2020) y Educación Universitaria (Hueders, 2023).

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