Muchas veces pasa que de la nada, lo que en la industria se le llama “shadow drop” (algo así como lanzamiento fantasma o inesperado), se estrenan juegos o actualizaciones que sorprenden a todos en este mundo, donde muchos pensamos que ya lo hemos visto todo y que es difícil que te dejen con la boca abierta. Pero Blizzard lanzó una jugada que nadie vio venir, porque quién se hubiera imaginado que, de la pura nada, sacarían una expansión nueva para un juego que tiene más de 25 años encima.
Para quienes no son gamers, el mejor ejemplo creo que es recordar esa sensación loca de que de pronto, esa banda que tanto amabas en el colegio y que ya se había retirado (y hasta se habían peleado entre ellos), sacara un disco nuevo que suena igual de genial que los de antes.

Y sin embargo, la desarrolladora de esta querida franquicia lo logró al lanzar “Reign of the Warlock”, una expansión de pago para “Diablo II: Resurrected” que no se siente como un simple añadido, sino como una verdadera intención de seguir manteniendo vivo y coleando a uno de los juegos más importantes del género. No es un parche pequeño ni un paquete de apariencias, es contenido de peso, pensado para darle nueva vida a un clásico que muchos creían ya olvidado y muerto.
Lo primero que llama la atención es la inclusión del brujo, la primera clase nueva en más de 25 años para “Diablo II”, que según adelantaba el propio equipo creativo, está construido con identidad propia, siendo un estudioso de artes oscuras que ha pasado años dominando fuerzas prohibidas y ahora las desata en el campo de batalla. Su estilo gira en torno a vincular demonios, manipular energías sombrías y causar caos estratégico entre los enemigos, lo que en la práctica, significa una experiencia diferente a las clases tradicionales. No se siente como una variante de lo que ya existía, sino como una nueva forma de entender el combate, obligándote a experimentar, a probar combinaciones de habilidades y a replantear estrategias incluso en zonas que los jugadores veteranos ya conocen de memoria.
Pero la expansión no vive solo del brujo ya que también introduce nuevas cosas de las que te contaré en esta pequeña reseña, la cual puedo entregar gracias a que Blizzard nos permitió acceder a este nuevo contenido, el cual desde ya les adelanto que creo logra algo difícil, lo cual es expandir un juego legendario sin romper su identidad. Y junto a ello, haciendo que después de estas más de dos década y media, pueda transformarse en el mejor momento para entrar a un universo que, contra todo pronóstico, sigue tan vivo y desafiante como siempre.
El asombroso regreso de un clásico
Hablar de esta expansión es, inevitablemente, mirar hacia atrás, ya que para quienes no estén familiarizados con “Diablo II”, les debo contar que no fue solo un éxito, ya que el juego marcó la manera de hacer los hack & slash durante años, con su ritmo, su sistema de botín y esa atmósfera oscura que aún se recuerda. Después llegó la mítica “Lord of Destruction”, que amplió la experiencia y pasó a formar parte del juego de forma indefinida y, desde entonces la comunidad mantuvo vivo al título con mods, temporadas y partidas que nunca dejaron de latir.
Por eso pocos se esperaban una expansión oficial tantos años después, y es justo ahí donde aparece “Reign of the Warlock”, donde la apuesta es clara, pensando sumar sin romper lo que muchos consideran casi sagrado y, como adelantamos, introduciendo una clase nueva que encaja con el tono oscuro del universo sin sentirse fuera de lugar, al mezclar la idea del invocador, el mago destructivo y el luchador híbrido, proponiendo formas distintas de jugar sin desarmar la estructura clásica. No hay intención de convertir el juego en otra cosa y más bien se ofrece una alternativa que obliga a replantear estrategias y a probar builds distintas, lo que le da aire fresco a recorridos que ya conocíamos de memoria.

Además del nuevo personaje, hay añadidos que expanden la experiencia sin exagerar, con nuevos sets, runewords y objetos únicos exclusivos le dan razones reales a volver a farmear, y la inclusión de una crónica dentro del propio juego para registrar los hallazgos más importantes es un detalle sencillo pero valioso. Y es que lo que antes la comunidad hacía con hojas externas o notas ahora está integrado y facilita la progresión, porque en vez de cambios radicales en la narrativa, la expansión se concentra en opciones jugables y en retos que renuevan el interés por el endgame.
Es cierto que algunos podían esperar mayor ambición, y hay quienes prefieren expansiones que reinventen mundos, pero creo que en este tipo de contenido, en especial uno que llega tanto tiempo después del lanzamiento inicial, tocar demasiado habría sido un riesgo. Esto pensando que para la base de jugadores que es tan fiel a este juego y sobre todo, veteranos y ya acostumbrados a una fórmula familiar y que funciona, perder la esencia habría alejado a quienes aman lo clásico.

Y como ya deben saber y adelanté, la gran estrella de “Reign of the Warlock” es, justamente, el Brujo o Conjurador (Warlock en inglés), siendo una clase que entra en el universo de “Diablo II” sintiéndose natural y con personalidad propia. No parece un intento por vender por vender y es un practicante de artes oscuras que convierte a los demonios en herramientas y mezcla magia con combate directo, siendo lo más llamativo su capacidad de empuñar armas pesadas usando poder mental, lo que abre combos creativos entre magia y cuerpo a cuerpo y convierte al brujo en un híbrido versátil. Sí, en su estado actual algunas configuraciones se sienten muy poderosas, pero más que romper el juego, suelen dar esa sensación gratificante de haber encontrado la build correcta, donde el equilibrio probablemente se ajuste con parches más adelante.

“Reign of the Warlock” trae además otros cambios prácticos que alivian muchas molestias del día a día en las partidas, como un filtro de botín para mostrar sólo lo que te interesa, un atlas o crónica dentro del juego para llevar registro de hallazgos importantes, espacios separados en el cofre para gemas y runas, apilado de runas/gemas/materiales en el alijo y hasta integración del cubo dentro del inventario, lo que evita idas y vueltas innecesarias. Son detalles que no suenan a grandes implementaciones o incluso ideas brillantes, pero hacen la experiencia mucho más cómoda y muestran que los desarrolladores escucharon a la comunidad.
En cuanto al contenido para niveles altos, no es una revolución, pero sí hay añadidos que valen la pena, ya que pensando en el llamado “Endgame”, hay nuevas zonas de terror donde el farmeo tiene más dinamismo, enemigos especiales llamados Heraldos del Terror que suben la dificultad y las chances de botín raro, y estatuas que permiten enfrentar versiones súper poderosas de los enemigos que recompensa con joyas y objetos exclusivos. También llegan sets, runewords y objetos únicos propios de la expansión, lo que da motivos reales para seguir jugando después de la campaña principal.

En resumen, y siendo sincero, creo que cuesta encontrar fallas en este DLC sorpresa, pensando que en general, se siente que “Reign of the Warlock” llega como un regalo para a quienes han vivido horas incontables dentro de este juego. Lo que más brilla es la nueva clase, el brujo, que se siente coherente con el mundo y aporta formas de jugar realmente entretenidas. Además, las mejoras prácticas que trae alivian molestias viejas que muchos toleraron por décadas, y eso mejora la experiencia tanto para quien vuelve como para quien aún farmea a diario.
Todo lo anterior incluso cuando el precio, unos $25 a $30 dólares según la región ($21.500 pesos chilenos en Battlenet), hará que más de uno se pregunte si esto debería haber sido un parche gratuito. Pero lo bueno es que ha sido bien recibido y al parecer muchos jugadores lo están comprando, y digo que es “bueno” porque la intención que este sea el inicio de futuros DLC’s para el juego.

Así que “Reign of the Warlock” es un regreso pensado para quienes sienten que “Diablo II” sigue vigente y tiene suficientes motivos para volver a sentarse frente al Santuario de este título. Pero principalmente, es una excelente excusa para que quienes nunca han jugado este clásico, puedan iniciar su aventura en este, casi 26 años después de su llegada al mundo de los videojuegos.
Para más información, puedes leer esta entrega del blog de los desarrolladores donde además, se entregan detalles de las Ediciones.
Agradezco a Bizarro y compañía por la oportunidad de poder probar este contenido y así, contarles qué tal me pareció en esta reseña.

