Desde la semana pasada, los seguidores de la estética anime y el combate táctico por fin recibieron un esperado videojuego, pues Bandai Namco Studios lanzó “CODE VEIN II”, una secuela que llegó este 30 de enero con la difícil tarea de superar el legado de su predecesor de 2019 y además, consolidar su propio espacio en un género cada vez más saturado.

Y aunque es innegable que el ADN del Soulslike corre por sus venas, esta entrega intenta distanciarse de la etiqueta apostando por una narrativa mucho más directa y cinematográfica, alejándose de lo enigmático de otros exponentes del género para abrazar una historia guiada que resulta refrescante y ambiciosa, ya que se presenta como la primera gran apuesta del año, sumergiendo al jugador en un futuro postapocalíptico donde los últimos restos de la humanidad y los Revenants luchan contra el colapso total.
En esta ocasión, la trama nos pone en la piel del Cazador de Revenants, quien, junto a la misteriosa Lou MagMell, una joven capaz de revivir al protagonista y manipular el flujo temporal, la que deberá viajar entre versiones del pasado y el presente para evitar el Resurgimiento, un evento cataclísmico que amenaza con borrar el destino del mundo. Esta mecánica de manejar el tiempo como un arma no es sólo narrativa, sino que se integra en un sistema de juego que ha evolucionado para ofrecer una experiencia de acción más dinámica.

Junto a ellos, “CODE VEIN II” perfecciona su distintiva jugabilidad utilizando la sangre de los enemigos para desbloquear habilidades y Códigos de Sangre, empleando además un arsenal de armas y equipamiento único denominado “cárceles” para hacer frente a jefes finales de dimensiones épicas. A esto se suma el regreso de un sistema de personalización que sigue siendo referente en el género, permitiendo una edición minuciosa del protagonista, que puede ser puesta a prueba bajo distintas iluminaciones en las zonas de aguas termales o inmortalizada mediante un completo modo foto.
Ya disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, “CODE VEIN II” promete una fórmula que ha madurado, ofreciendo una aventura profunda tanto para los veteranos que accedieron mediante las ediciones Deluxe y Ultimate unos días antes de su estreno, como para los nuevos reclutas que se unen ahora a la cacería.
La redención narrativa entre viajes en el tiempo y el fin del mundo
Para hablar de la narrativa en la propuesta de “CODE VEIN II”, es necesario mencionar que, según creo, el jugador realice primero un ejercicio de desconexión mental, olvidando de cierta manera la guerra entre humanos y Resucitados del título original. Esta secuela nos proyecta hacia un futuro lejano, desvinculándose casi por completo de los eventos predecesores para presentar una historia que, a diferencia de la opacidad narrativa habitual en el género Souls, decide llevarnos de la mano con una claridad inusitada.
Lejos de obligarnos a reconstruir la trama mediante descripciones de objetos o fragmentos crípticos, el juego apuesta por una exposición directa, apoyándose en un guion sólido, abundantes diálogos y escenas cinematográficas que detallan explícitamente las motivaciones de cada personaje y los riesgos que enfrentamos. La premisa central es directamente evitar el fin del mundo, donde como adelantamos, encarnamos a un cazador de resucitados devuelto a la vida gracias al sacrificio de Lou, una misteriosa joven que ha cedido la mitad de su corazón para revivirnos.

Juntos, y acompañados por un elenco de aliados, deberemos explotar nuestra habilidad única para viajar en el tiempo, oscilando entre el presente y el pasado durante una campaña que se extiende entre las 40 y 50 horas.

Y aunque la lógica del viaje temporal pueda generarle cierto ruido a quienes son fans de obras de ciencia ficción, debido a ciertas conveniencias de guion, la trama es indiscutiblemente una de las mayores fortalezas de “CODE VEIN II”. A pesar de algunos tramos lentos, la historia logra mantener al jugador en vilo gracias a su estructura lineal pero dramáticamente cargada, pero, esta inmersión narrativa se ve ocasionalmente fracturada por una enfermedad del género.

Se trata del síndrome del protagonista mudo, ya que mientras todo se desmorona a su alrededor y el drama se intensifica, nuestro avatar se limita a emitir gemidos o gestos, careciendo de una voz propia que esté a la altura de la elaborada construcción de mundo que le rodea. Pero independiente de aquello y como dije, la trama del juego cumple y nos llama a seguir jugando, queriendo saber qué pasará más adelante.
Un despliegue de estilo y personalización empañado por ciertos detalles
Respecto a su gameplay, la experiencia de “CODE VEIN II” comienza mucho antes del primer enfrentamiento, atrapando al jugador en un editor de personajes profundo y versátil que mantiene la excelencia de la entrega original. Es fácil perderse durante una hora o quizás más si eres un entusiasta de aquello, ajustando cada detalle desde el tono de voz hasta cicatrices y vestimentas, demostrando un nivel de personalización altísimo.

Una vez en el terreno, el título despliega una mezcla de mecánicas familiares y adiciones propias que buscan forjar una identidad más allá de la simple imitación, aunque el resultado final es una moneda de dos caras donde la accesibilidad choca frontalmente con decisiones de diseño cuestionables.
El núcleo de la innovación reside en su sistema de compañeros, la verdadera piedra angular de esta secuela y, lejos de ser meros acompañantes, los aliados ofrecen una dualidad táctica interesante ya que podemos optar por el combate cooperativo tradicional, maximizando el daño conjunto, o recurrir a la “Asimilación”, una mecánica que nos permite absorber al compañero para potenciar nuestras estadísticas a cambio de luchar en solitario. A esto se suma “Ofrenda Restaurativa”, un sistema de resurrección donde el aliado sacrifica parte de su ser para devolvernos al combate con un mínimo de salud, dejándonos expuestos momentáneamente.

Sobre el papel, disponemos de un arsenal competente de armas y habilidades mágicas alimentadas por “Ichor”, pero hay que decir que la ejecución técnica empaña la estrategia. Si bien la dificultad general es inferior a referentes como Nioh o Dark Souls, “CODE VEIN II” cae en la trampa de la dificultad artificial, con cajas de impacto (hitboxes) engañosas que castigan incluso tras esquivas perfectas y jefes agresivos que penalizan la curación obligan al jugador a depender excesivamente de la IA del compañero, haciendo que la experiencia de “lobo solitario” resulte más frustrante que desafiante.

En términos de exploración, la versión de PC ofrece un ritmo ágil gracias al uso de los Muérdagos para el viaje rápido y la posibilidad de retirarse del combate para asegurar la “Neblina” (experiencia). Sin embargo, la ambición de crear un mundo más abierto y vasto muestra detalles evidentes, porque el diseño de niveles sufre de irregularidades, con zonas como la cueva volcánica que se sienten artificialmente alargadas, y la inclusión de una motocicleta para cubrir grandes distancias termina siendo una decepción.
Junto a ello, lejos de mejorar la movilidad, el control del vehículo resulta impreciso y flotante, convirtiendo lo que debería ser una ventaja táctica y estética en un añadido que resta más de lo que suma al conjunto final. Pero nuevamente y al igual que en su narrativa, “CODE VEIN II” es un buen juego y sobre todo, interesante, por lo que estos detalles se pueden ir pasando por alto, pensando además que siempre son cosas que se pueden pulir en las próximas semanas mediante parches y mejoras.
Un avance en su apartado gráfico que se agradece
Pasando a los gráficos, si hay algo innegable al adentrarse en “CODE VEIN II”, es que su apartado visual sigue siendo su carta de presentación más potente, manteniendo esa vibrante estética anime que ya definió a su predecesor y ofreciendo uno de los editores de personajes más exhaustivos y gratificantes del género. En la versión de PC, el título luce con una nitidez envidiable, permitiendo que los excelentes modelados y las vistosas animaciones de combate brillen con luz propia en altas resoluciones, pero esta fachada artística impecable no tarda en chocar contra un apartado técnico que deja sensaciones encontradas.

A pesar de la solidez de su dirección de arte, el motor gráfico comienza a acusar el paso del tiempo, evidenciando texturas que no alcanzan los estándares de la nueva generación y sufriendo problemas de pulido, desde una cámara errática que pierde al protagonista tras los jefes en espacios cerrados y fallos de ocultamientos de objetos en segundo plano que rompen la inmersión, hasta una inteligencia artificial enemiga que tropieza cómicamente al navegar por terrenos complejos, restando seriedad a los enfrentamientos.

Junto a ello y en algo que de seguro molestará a más de alguno, otro problema con “CODE VEIN II” reside en la construcción de su mundo y su propuesta jugable, ya que la premisa de explorar dos líneas temporales promete sobre el papel una profundidad narrativa y estructural fascinante, pero la ejecución revela escenarios faltos de vida orgánica y carentes de incentivos reales para la exploración. Hay una sensación de déjà vu constante debido a un diseño de niveles que abusa del reciclaje de estructuras y esquemas, provocando que la travesía se sienta repetitiva tanto en lo visual como en las dinámicas con los compañeros.
Al final, nos encontramos ante una obra que cumple con creces en lo estético, pero que se siente vacía en su interior, donde las misiones secundarias y el recorrido por sus mapas no logran justificar el tedio de transitar por un mundo que, pese a su belleza superficial, carece de alma.

En conclusión, “CODE VEIN II” aterriza en el mercado perfilándose como una buena secuela que, sin pretender revolucionar los cimientos del género de los RPG de acción, logra ofrecer una experiencia medianamente gratificante para el jugador, pero en un grado mayor para su público objetivo. Una nueva entrega que abraza con orgullo su identidad de Souls-like con estética anime, siendo indudablemente una segunda parte que merece tu atención si te gustó el título original.
Y aunque ahora cuenta con algunos altibajos, con un poco más de tiempo de desarrollo y pulido, los cuales de seguro entregarán algunos parches y quizás varias correcciones, “CODE VEIN II” quizás rompa su condición de “buen juego”, para convertirse en una leyenda del género.
Agradezco a Bandai Namco Latinoamérica y compañía la oportunidad de poder jugar este título y contarles mi experiencia.

