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‘El Hoyo’: La metáfora del capitalismo más cruel

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Por Javiera Catalán S.

En la lista de películas que te dejan perturbado por largo rato después de verlas, es larga. Ahí podemos encontrar grandes clásicos como ‘Saló o 120 días de Sodoma’, de Pasolini, ‘Irreversible’ de Gaspard Noé y otras de terror más duro como ‘El ciempiés humano’. Ahora se suma la cinta española de Netflix, ‘El Hoyo’, que triunfó en Sitges y que fue dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia, que hizo su debut en un largometraje con esta película protagonizada por Iván Massagué.

Y si algo tiene en común este cine es que retrata de manera gráfica y cruel las relaciones de poder asimétricas entre individuos, que es casi una representación explicita del set de ‘El Hoyo’, una prisión vertical, en cuyo centro hay un profundo hoyo que conecta todas las celdas de dos personas por piso.

En el piso 46, de hasta ese momento indefinidos niveles, despierta el protagonista Goreng (Massagué), que ha ingresado voluntariamente a la cárcel con la promesa de que luego de seis meses de prisión obtendrá un título homologado. Al encierro cada persona puede ingresar un objeto, el que sea. Goreng decide llevar consigo una copia de ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’.

Adentro se encuentra con Tramagasi, un anciano que mató sin querer a un inmigrante ilegal, cuando en un arranque de ira lanzó su televisor por la ventana, y le cayó en la cabeza al hombre. Cuando le dieron a elegir entre un hospital psiquiátrico y El Hoyo, escogió 12 meses de incertidumbre en el lugar más misterioso de España. Porque, y aquí está el gran plot de la película, lo que come cada persona dependerá de lo que dejan los de arriba.

Si tienen la buena fortuna de estar en los primeros pisos, gozarán de los más deliciosos manjares, y podrán, además, decidir la cantidad que le heredarán a los pisos más bajos. Es así como mientras más abajo la celda, menos es la comida disponible. Y esa aleatoriedad del piso en el que despiertan lo que produce más ansiedad, porque una persona con hambre puede llegar a medidas más despreciables y reprochables, incluso por la propia conciencia.

Algunos han llamado a esta película el ‘Snowpiercer’ – de Bong Joon-ho – vertical. Porque ambas tramas se concentran en la distribución de los espacios como sinónimo de estatus. Aunque en ‘El Hoyo’, esa posición sea transitoria. De todas maneras, ambas operan bajo la lógica del pobre y el rico, el rico que priva y el pobre que sufre y muere.

‘El Hoyo’ es una película que hay que ver con un warning. Si son susceptibles a imágenes demasiado explicitas, a la sangre, al gore y se ponen muy ansiosos con ciertas situaciones donde se intensifica la tensión, tal vez no sea tan buena idea que vean esta cinta. Porque tiene escenas que hacen que uno se quiera sacar el pelo. Al menos ese fue mi caso.

En el caso contrario, están más que invitados a revisar esta película que representa de manera tan gráfica y cruel la sociedad en la que vivimos. Los que arriba que se revienten de comida, los de abajo que se jodan.

 

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