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    ‘1945’: Un nido de víboras tras el Holocausto

    Esta película es un western en Europa del Este. Específicamente un western donde la miseria humana se bate a duelo con la dignidad de unos pocos. El modelo es ‘A La Hora Señalada 1952’, el filme de Fred Zinnemann donde Gary Cooper era Will Kane, un comisario al que todos abandonaban cuando la pandilla de Frank Miller retornaba al pueblo para cobrar venganza. En realidad Kane no estaba solo. Sólo su esposa (Grace Kelly) le prestaba apoyo moral (y hasta táctico), en medio de un mar de cobardía, pusilanimidad y desidia. 

    ‘A La Hora Señalada’ es una magnífica película y, de acuerdo a la singular clasificación del crítico y escritor argentino José Pablo Feinmann, se ubicaría en el contexto del llamado “western demócrata”: el sheriff de Gary Cooper tiene dudas, temores y, sobre todo, es ayudado por una mujer. En ese sentido es una película rara, en minoría frente al llamado “western republicano”. Este últimos es el clásico, protagonizado por hombres sin miedo y cuyo ejemplo mayor es ‘Más Corazón Que Odio’ (1956), la cinta de John Ford dónde Ethan Edwards (John Wayne) se propone rescatar a su sobrina secuestrada por los comanches. Por si las dudas, Ethan Edwards peleó por los confederados (el Sur) en la Guerra de Secesión y no esconde su racismo.

    Pero volviendo a ‘1945’—disponible en Cinenark Online—, que podría ser un western post-holocausto, hay que hacer las salvedades del caso: el mundo está harto de las balas y por lo tanto no habrá municiones en el aire; ya no hay gente como el noble Will Kane en la faz de la Tierra; una plegaria judía puede ser un disparo contra la mediocridad de la mayoría. El resto sigue igual a la película de Zinnemann y a otras obras del Far West: todo transcurre en un día, hay un calor aplastante, llega un tren, existe una estación con pocos pasajeros, un borrachín noble en el pueblo, hombres rudos, mujeres a la deriva, caminos polvorientos. 

    La película está filmada en un glorioso blanco y negro de alto contraste. Es el 12 de agosto de 1945, cuando la Segunda Guerra ya acabó en Europa y falta menos de un mes para la bomba Hiroshima. Es la jornada en que dos silenciosos hombres que parecen ser padre e hijo llegan a la estación de un pueblo en Hungría. 

    Son evidentemente judíos y llevan un cargamento que identifican como mercancía de perfumes y jabones. Los habitantes estallan en alerta y en nerviosismo, sobre todo István Szentes (Péter Rudolf), la mayor autoridad local. ¿Qué buscan los misteriosos hombres de negro? ¿Pretenden reclamar las casas y pertenencias de los Pollak, aquellos judíos con dinero que los nazis mandaron a la cámara de gas? ¿Los lugareños tendrán que devolver todo lo que apropiaron en su ausencia?

    La historia sucede el día de la boda del hijo de Szentes con Kisrózsi, una atractiva campesina que en realidad sólo se casa por dinero y cuyo antiguo novio Jancsi aún ronda por la aldea. También circulan por ahí los sospechosos soldados soviéticos, que lucran a su favor con el temor y la debilidad de estos húngaros en picada libre moral, física y monetaria. 

    Este largometraje de Ferenc Török (1971) estrenado en el Festival de Berlín del 2017 nos habla del cómplice civil en la época del Holocausto, pero también de la ceguera de las comunidades cerradas al extranjero, a los distintos. Acá, a diferencia de ‘A La Hora Señalada’, los que llegan al pueblo no son los bandidos salidos de la cárcel. Por el contrario, la abyección se haya en casa y, de esta manera, puede ser un reflejo de la Hungría actual, un país gobernado desde hace una década por Viktor Orbán, campeón de la xenofobia europea, aliado de Putin, simpatizante de Trump, líder de las masas.

    Ficha técnica

    • Título: ‘1945’
    • Dirección: Ferenc Török. 
    • Elenco: Péter Rudolf, Eszter Nagy-Kálózy, Dóra Sztarenki, Iván Angelusz. 
    • País:Hungría.
    • Año: 2017. 
    • Duración: 91 minutos.

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