Desde hace un poco más de una semana, se encuentra en cines “Hoppers: operación castor”, la nueva cinta animada de Disney y Pixar que llegó a Chile con humor y mucha acción explosiva. En su historia dirigida por Daniel Chong, su protagonista, Mabe, es una estudiante universitaria que ama los animales y encuentra en una nueva tecnología supersecreta la clave para inmiscuirse en el bosque de la ciudad, trasladando su conciencia a un castor robótico hiperrealista. ¿Su objetivo? Unir fuerzas con las especies que allí habitan para salvar el terreno de una amenaza inminente: la construcción de una autopista que forma parte de los planes de reelección del alcalde de la ciudad.
Resguardada en su identidad secreta, Mabel explora las maravillas del reino animal y entabla grandes amistades con la fauna local, incluyendo al carismático castor Rey George que se convierte en su aliado clave para reunir a todos los animales y resistir el avance del alcalde.
Seguramente a través de los comités de ejecutivos, movidos por lo que es catalogado como “movimiento woke” o “progre”, varios estudios de Hollywood han creado una tendencia de forzar la inclusión en sus películas. Disney y Pixar han claramente caído en aquello y aunque muchos seamos felices con que esto pase, porque así las películas de verdad reflejan a toda una sociedad, especialmente la estadounidense, repleta de personas con orígenes y realidades totalmente diferentes, algunas veces pasa que uno hubiera preferido que esos personajes y sus luchas no fueran elegidas como piezas de ajedrez.
A pesar de ello, creo que esto ha tenido un resultado exitoso en algunas de las últimas producciones que han llegado a las salas de cine, en cómo se crean y cómo las recibimos, ya que de forma orgánica este tipo de historias, personajes y sus experiencias de vida se sienten totalmente acertadas y conectamos con ellas sin sentirlas forzadas. Tanto así, que en “Hoppers: operación castor”, esto sucede en el fondo mientras pasamos un increíble rato en el cine riéndonos y emocionándonos con una de las mejores cintas del 2026, no solo en el género animado.

Alineado a lo anterior creo que es gracioso que, como se puede ver en los avances, la protagonista menciona que el proyecto con el que puede convertirse o manejar el cuerpo de este castor robótico, hace que aquel experimento sea como “Avatar”. Esto porque en su premisa y en el trasfondo es muy parecida, pero creo que acá la historia es un poco mejor y hace que todo al final nos llegue al corazón. Incluso cuando sea a través de una película animada dirigida al público infantil, llena de humor pensado en ellos y también de ciencia ficción al mismo nivel, pero sin dejar de acertar en cómo se utilizan ambos recursos.

El animalismo, el respeto por la naturaleza, el incansable y ciego progreso que ligado a la corrupción de los políticos y las grandes corporaciones pasan por encima de los pueblos originarios, sus tradiciones y lugares para ellos sagrados, son temas que se entregan en “Hoppers: operación castor”, mientras todo lo demás, los chistes, la acción, pasas en la pantalla. Y lo mejor, espero, haciendo que muchos niños quizás en el camino a la casa o en su propio hogar pregunten y conversen sobre aquello con la familia.

Creo que por todo aquello, “Hoppers: operación castor” es para mi, un regreso triunfal de aquel Pixar que nos asombró en sus primeros años y como mencioné, una de las mejores películas de lo que va de este 2026, transformándose en un panorama imperdible para ir al cine con los más pequeños de la casa. O incluso los más grandes que a pesar de tener más de 30 o 40 años, amamos estas cintas.
“Hoppers: operación castor” está en los mejores cines del país desde el 5 de marzo de 2026.


