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    Michael Keaton: el Batman que queremos volver a ver en el cine

    Michael Keaton como Batman en el filme 1989.

    Para más de una generación, ambos nombres están unidos de manera inseparable. Y te lo explicamos en esta columna.

    Alberto Rojas M.

    Hace algunos días, un posteo en las redes sociales de Nerd News llamó particularmente mi atención. Su título era “El efecto ‘Batichica’: ¿Por qué esa falta de respeto con el Batman de Michael Keaton?”. Y al leer en detalle, comprobé que -efectivamente- a Keaton lo sacaron del corte final de “Aquaman 2”; que aparece en “The Flash”, pero que el estreno de la película peligra debido a las polémicas de Ezra Miller; y que ahora “Batgirl” estaba cancelada, donde también actuaba.

    ¿Cuál es la idea de recuperar al Batman de Michael Keaton, para luego desperdiciar todo ese metraje? No tengo la respuesta. Pero lo que sí puedo decir, es que para mi generación -y muchas otras, posiblemente-, Keaton representa la primera versión cinematográfica del vigilante de Gotham como siempre debió haber sido.

    Volvamos a fines de los años ‘80, cuando aún existía el videoclub, las numerosas plataformas digitales de la actualidad eran solo un sueño, y el mundo no estaba saturado de películas y series de superhéroes. A fines de esa década, salvo el “Superman” dirigido por Richard Donner (1978) y protagonizado por Christopher Reeve, Margot Kidder, Gene Hackman, Marlon Brando y Glenn Ford, no había mucho más en el género de los superhéroes. Y por eso, el “Batman” de Tim Burton generaba tanta expectación, incluso antes de comenzar el rodaje.

    El primer Batman del cine

    Para la compañía DC Comics, 1989 era un año muy importante. Después de todo, Batman –uno de sus personajes más icónicos- cumplía medio siglo de vida y eso representaba una imperdible oportunidad para darle un nuevo impulso al justiciero de Gotham. Y los estudios Warner Bros. estuvieron dispuestos a participar en el proyecto.

    Michelle Pfeiffer como Gatúbela.

    La primera decisión fue involucrar al equipo de “productores estrella” de ese entonces: Jon Peters y Peter Guber. Dos socios que habían demostrado su capacidad para crear éxitos cinematográficos como “El color púrpura”, “Las brujas de Eastwick”, “Gorilas en la niebla” y “Rain Man” (ganadora del Oscar a la Mejor Película, en 1988).

    Luego vino la búsqueda de un director; alguien con talento, creatividad y sensible al mundo de los cómics de superhéroes, para que fuese capaz de traspasar de la mejor manera su esencia a la pantalla grande. El elegido fue Tim Burton, quien además de haber dirigido los cortometrajes “Vincent” y “Frankenweenie”, tenía en su currículum las excéntricas comedias “La gran aventura de Pee Wee” y “Beetlejuice”; esta última, un sorpresivo éxito de taquilla al haber recaudado poco más de US$ 100 millones. 

    Aunque al comienzo algunos cuestionaron la juventud de Burton (cumpliría 30 años durante el rodaje), el estudio rápidamente sintonizó con su propuesta para llevar a Batman al cine; una que no dejaría a nadie indiferente.

    Hasta entonces, muchas generaciones habían crecido viendo en televisión al Batman sicodélico y onomatopéyico de Adam West (1966-1968), el cual -en muchos aspectos- era heredero de las restricciones del Comité de Actividades Antiamericanas, impuesto a la industria de la entretención durante los años ‘50 por el controvertido Joseph McCarthy.

    Lejos de aquella imagen banal y al límite de la comedia, Burton propuso volver a las raíces de la creación de Bob Kane, pero también buscó inspiración en la novela gráfica “Batman. El regreso del caballero oscuro” (1986), de Frank Miller. 

    De esta forma nació un Batman adulto y violento, un justiciero nacido de la venganza por el asesinato de sus padres, transformado en juez, jurado y verdugo. Un vigilante, además, acorde con el entorno de una Gotham tan imponente como aterradora. Pero, sobre todo, un justiciero que trabajaba solo, lo que eliminaba cualquier vestigio de la colorida figura juvenil de Robin. Y que Michael Keaton encarnaría de manera sorprendente y épica.

    El elenco se completó con el impecable Jack Nicholson (“Chinatown”, “El resplandor”, “El honor de los Prizzi”) como el Jocker; Kim Basinger (“Nueve semanas y media”), como la audaz fotógrafa Vicki Vale, un rol que originalmente iba a ser interpretado por Sean Young (“Blade Runner”, “Dune”); Jack Palance, como el mafioso Carl Grissom; la entonces famosa modelo Jerry Hall, en el papel de Alicia Hunt, la novia de Grissom; y Billy Dee Williams (“Star Wars: El Imperio Contraataca”), como el fiscal Harvey Dent.

    Asimismo, uno de los aspectos que hizo de esta cinta un acontecimiento único, fue su música inconfundible. Es que la banda de sonido estuvo a cargo de Danny Elfman -un estrecho colaborador de Tim Burton-, quien logró trasladar a una partitura toda la oscuridad de su protagonista y de la ciudad que intenta proteger de sí misma. 

    “Batman” costó aproximadamente US$ 35 millones de la época, pero recuperó la inversión al recaudar US$ 40,5 millones solo el primer fin de semana. Y tras su estreno mundial, la cifra subió hasta los US$ 411 millones, de modo que tanto Warner Bros. como DC Comics quedaron más que satisfechos con los resultados.

    Eso dio “luz verde” para una secuela: “Batman Regresa” (1992), en la que Keaton enfrentaría no a uno, sino a dos villanos: el Pingüino (Danny DeVito) y Gatúbela (Michelle Pfeiffer). La cinta, que había costado US$ 80 millones, llegó a recaudar casi US$ 300. Y aunque los espectadores la recibieron positivamente, algunos criticaron que fuese “más oscura” que la anterior.

    Entonces, Batman cambió de mano y perdió el rumbo. La dirección pasó a Joel Schumacher, mientras que Keaton fue reemplazado primero por Val Kilmer (“Batman Eternamente”) y luego por George Clooney (“Batman y Robin”), lo que desperfiló todo el trabajo de Burton y Keaton.

    Sí, es cierto. La potente trilogía de Christopher Nolan, con Christian Bale a cargo de Bruce Wayne/Batman, recuperó el lugar que el personaje siempre ha merecido. Pero para eso hubo que esperar durante años.

    Un nuevo caballero oscuro

    Michael Keaton es un actor que se mueve con destreza entre la comedia, la acción y el drama. Lo demostró en cintas como “Beetlejuice”, las dos “Batman” de Burton, “Birdman”, “Spotlight”, “Spiderman: Homecoming” y muchas otras. Por eso, más que seguir haciendo breves apariciones en cintas de personajes de DC, propongo que Keaton vuelva a la pantalla grande para protagonizar la adaptación de “Batman. El regreso del caballero oscuro”, la icónica novela gráfica escrita por Frank Miller e ilustrada por Klaus Janson, Lynn Varley y el propio Miller. 

    Ambientada en tiempos de la Guerra Fría, esta novela gráfica de 1986 muestra a un Bruce Wayne más allá de los cincuenta años y que ya lleva una década sin usar el traje de Batman. La caverna bajo la mansión familiar ahora es solo un museo donde evocar viejos recuerdos. James Gordon se encuentra a cuatro semanas de su retiro. Y la ciudad de Gotham está en manos de una nueva generación de criminales, más jóvenes y violentos, muy lejos de villanos “clásicos” como el Jocker o Dos Caras.

    Sin embargo, en una noche lluviosa, Wayne cede a sus impulsos y a los fantasmas del pasado, y Batman regresa a las calles repartiendo su justicia implacable. 

    Pero este es un mundo en el que los superhéroes ya no existen. Salvo Superman, que hace tiempo trabaja para el gobierno de Estados Unidos (les reveló su identidad secreta), el cual le encarga periódicamente misiones que mantengan a raya a los soviéticos. 

    Así, el regreso de Batman es una amenaza que desafía a Washington, porque el retorno de los héroes enmascarados no es visto con buenos ojos. Y por eso el presidente le ordena a Superman que ponga las cosas en orden en Gotham. Lo que inevitablemente lo llevará a enfrentarse a Batman en una pelea de la cual uno de los dos no saldrá con vida.

    Tim Burton dirigiendo a Michelle Pfeiffer y Michael Keaton.

    Es cierto, algo de eso ya vimos en “Batman vs Superman: El origen de la justicia”, la innecesaria película de Zack Snyder (“300”, “Watchmen”), quien saqueó burdamente la novela gráfica de Miller para acabar desperdiciando la monumental confrontación entre Batman y Superman en una trama grotesca y recargada.

    Dejando eso de lado, lo cierto es Michael Keaton -a sus 70 años- tiene la madera para volver a encarnar a Batman en una de sus horas más oscuras. Paul Newman falleció en 2008 y Clint Eastwood ya tiene 92 años. Ambos habrían sido estupendas cartas para interpretar a este Batman oscuro, adulto y violento de Miller, pero Keaton aún está a tiempo. Y esa, sin duda, sería una interpretación definitiva y memorable.

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