Sergio Castro-San Martín llegó a la conversación de Cinerd a hablar de Mil Pedazos, su nueva película, que ya llevaba seis semanas en cartelera —Cinépolis La Reina, más una red alternativa que incluye Normandie, El Biógrafo, la Cineteca y salas de regiones— justo la semana en que el circuito comercial recibía La Odisea, lo nuevo de Christopher Nolan. “Estamos como una especie de David contra Goliat en esta época, porque llegan todas las producciones muy grandes. Bueno, llega Nolan, de hecho”, dijo el director, sin amargura.

Mil Pedazos es una coproducción entre Chile, España y Argentina, protagonizada por Daniel Muñoz y Paola Giannini como Miguel e Isabel, un matrimonio que viaja al norte con su hija Emilia —debut de Emilia Rodríguez, de nueve años— y su perra Eve. Un accidente en el desierto deja a Isabel en coma; Miguel emprende con su hija una travesía para sobrevivir a la tragedia, y tres meses después, cuando Isabel despierta, inicia su propio camino de regreso hacia esa familia hecha pedazos. Completan el elenco Francisco Pérez-Bannen, Ximena Martínez y Andrea Romero. La cinta tuvo su estreno mundial en la Sección Oficial del Festival de Málaga y fue rodada íntegramente en el Valle del Elqui.
Lo que la sinopsis oficial no dice es que la historia está inspirada libremente en el llamado “ermitaño de Las Chilcas”, un hombre que vivió décadas apartado del mundo tras perder a toda su familia en un accidente automovilístico. No es biopic ni documental: es apropiación libre de un mito local, algo que calza con la obsesión de Castro-San Martín por los personajes fronterizos.
El director explicó que el guión se terminó de escribir en el propio rodaje: “No soy muy esclavo del guión, sobre todo cuando tienes una niña y un perro en una película”. Y remató con una frase que resume su método: “El guión final de la película es la película”. La cámara Cybershot con la que Emilia registra el viaje, contó, nació de un hallazgo de casting: “En la audición me di cuenta que Emilia era una youtuber que le gustaba grabarse”. Así, la cinta terminó contada episódicamente, “un poco como se construye a pedazos” ella misma.
Sobre el personaje canino, bisagra entre los fragmentos de la historia, Castro-San Martín trazó un paralelo con las tragedias climáticas —”los animales son los únicos que se salvan”— y contó que encontrar a la perrita fue casi un milagro de casting, entrenada para no vincularse con nadie del equipo salvo con Emilia y Daniel Muñoz.
SPOILER Uno de los momentos más filosos de la conversación fue la decisión de matar a Emilia en pantalla, rompiendo la regla de Hitchcock de no filmar con niños ni animales. “Todas las muertes de niños en animación infantil deben ocurrir antes de los 20 minutos. Solo hay una película muy conocida donde eso no ocurre”: El Rey León. El accidente de Emilia, dijo, está filmado en found footage, desde sus propios ojos.
De ahí nace también el tema de la memoria, literalizada en la memory stick que Isabel revisa para ver lo que registró su hija. Isabel busca a su familia desaparecida, y esa frase, admitió el director, adquirió un peso telúrico que emergió recién en el estreno de Málaga: “La película conscientemente no va hacia ese lugar, pero queda grabada en el inconsciente. Es el subtexto”.
Castro-San Martín contó además que su equipo sostiene cineforos después de cada función —el próximo, en la Universidad de Concepción, el 21 de julio; otro en Coquimbo, el 31 de julio— surgidos de los testimonios “muy reflexivos” que la gente daba tras ver la película.
Y llegó la otra noticia, en exclusiva para Cinerd: Castro-San Martín fue seleccionado en el Festival de Locarno con El Chileno, su próxima película, rodada en Italia y basada en la crónica de Juan Cristóbal Guarello sobre Aldo Marín, un joven de Vallenar que fabricaba explosivos mineros y termina exiliado en Italia durante los “años del plomo” de los setenta. “Te escapaste de la dictadura y llegaste a los años del plomo, casi sin saberlo”, resumió el director. La película es bilingüe, y el propio Castro-San Martín aprendió italiano para dirigirla: “Empecé con Duolingo, después con una profesora de Torino, y todo lo demás lo aprendí en el rodaje”.
Cerró adelantando que tiene lista una serie para Disney, Llégame al Cielo, codirigida con Pepa San Martín y basada en el libro de Carla Guelfenbein, aún sin fecha de estreno: “Está un poco en el congelador… ojalá que se estrene”.
Mil Pedazos sigue en cartelera en Chile. El Chileno, coproducción con Italia, fue seleccionado en el Festival de Locarno.

