Con la normalización de las tasas de interés, quienes antes concentraban sus recursos en depósitos a plazo y renta fija tradicional están comenzando a mirar nuevas opciones para hacer rendir sus ahorros
Durante los últimos años, los depósitos a plazo se transformaron en una alternativa habitual para muchos chilenos que buscaban hacer rendir sus ahorros. Sin embargo, con la normalización de las tasas de interés, la búsqueda de mayores retornos está llevando a algunos inversionistas a mirar otras opciones y diversificar la forma en que distribuyen sus recursos.
La tendencia ha abierto espacio a alternativas que durante años estuvieron asociadas principalmente a AFP, inversionistas institucionales y grandes patrimonios. Según datos de la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión (ACAFI), al cierre de marzo de 2026, el 72% del monto total administrado en fondos de inversión públicos correspondió a activos alternativos -categoría que incluye deuda privada, capital privado, venture capital e inversiones inmobiliarias.
“Estamos viendo un cambio importante en la forma en que las personas construyen sus portafolios. Muchos inversionistas que antes concentraban gran parte de sus recursos en depósitos a plazo o renta fija tradicional hoy buscan activos que ofrezcan mejores retornos ajustados por riesgo y menor dependencia de los mercados públicos”, explica David Guzmán, CEO de la plataforma digital chilena de inversiones Xcala Inversiones.

Más allá del depósito a plazo
Una de las alternativas que ha ganado protagonismo es la deuda privada. En términos simples, consiste en un financiamiento otorgado directamente a empresas por fondos de inversión especializados, sin intermediación bancaria tradicional. Si bien históricamente estuvo disponible principalmente para grandes inversionistas, hoy comienza a ampliar su alcance a través de nuevos vehículos de inversión.
Según datos de Xcala, actualmente el 45% de los aportantes de la fintech están en deuda privada. A nivel global, esta industria administra más de US$3,8 billones y se proyecta que supere los US$5,6 billones hacia 2030, según datos de PitchBook.
“El inversionista retail suele refugiarse en el depósito a plazo fijo por inercia o desconocimiento, sacrificando rentabilidad. La deuda privada, a través de estructuras tipo evergreen viene a democratizar el acceso, entregando liquidez periódica con montos de entrada accesibles”, afirma Guzmán.
De acuerdo al Reporte Inmobiliario 2026 de ACAFI, los fondos inmobiliarios de renta, una de las categorías de activos alternativos más importantes, han experimentado un proceso histórico de democratización, donde el segmento de inversionistas retail (personas naturales) ya representa el 40% del total de aportantes, facilitando el acceso de los ahorrantes individuales a activos reales bajo estándares transparentes y competitivos.
Parte del interés también responde a sus resultados históricos. Mientras la renta fija global, representada por el Bloomberg Global Aggregate Index, registró retornos anualizados cercanos al 5,4% durante los últimos tres años (sept. 2022 a sept. 2025), los índices internacionales de deuda privada alcanzaron retornos cercanos al 10,7% en el mismo período.
¿Y el riesgo?
Sin embargo, uno de los principales desafíos sigue siendo el desconocimiento. Entre las dudas más frecuentes está la percepción de que la deuda privada implica necesariamente mayores niveles de riesgo por tratarse de financiamiento fuera del sistema bancario tradicional. Los especialistas explican que estos instrumentos suelen incorporar garantías, monitoreo permanente y diversificación entre múltiples empresas y sectores.
“La palabra “privado” suele generar desconfianza, pero en la práctica hablamos de estructuras altamente analizadas y gestionadas por equipos especializados. La clave está en seleccionar gestores con experiencia y procesos rigurosos de evaluación de riesgo”, concluye Guzmán.
Para los expertos, el crecimiento de estas alternativas refleja un cambio en la manera de invertir y, especialmente, un mayor acceso de inversionistas individuales a instrumentos que durante décadas estuvieron concentrados en grandes patrimonios.
“Para el inversionista chileno, la deuda privada dejó de ser un territorio inexplorado. Representa la oportunidad de acceder a los mismos retornos estables y flujos de caja que las grandes AFP o family offices disfrutan desde hace décadas. Frente a los depósitos a plazo fijo y la renta fija tradicional, entender este activo es el primer paso para blindar el portafolio frente a los vaivenes macroeconómicos”, concluye Guzmán.

